Composiciones nocturnas -
Entrada 1
Exterior
Toma 22
Acción
Hay días que siento que estoy en 1999. Hoy fue uno de esos días, lo que pasa es que en esa época tenía 16 años y soñaba mucho, soñaba despierto, soñaba dormido, soñaba hablando, soñaba escuchando.
En 1999 tuve amigos que hoy son mis hermanos. En ese año me compré un boleto sin retorno al mundo de la osadía y hoy, en esa cuerda floja entre los 36 y los 37 aún sigo en ese planeta. Los sueños ya se me estaban mezclando con una rebeldía que, Madre Santa de Dios, hoy se mantienen.
Es lindo tener 16, ser algo ingenuo, ser osado y descubrir TODO a tu manera, sin manuales ni consejos. Si me aconsejaron, lamento no haber prestado atención, seguramente estaba soñando. Recuerdo que me sentía libre porque sentía mucha energía, la de la juventud pero preso porque no podía viajar por el mundo y vivía con mis padres como si fuera un ñoño. Después entendí que ese tipo de ñoño es lindo porque te cuidan como nadie nunca después.
Hoy, como Jonas Kahnwald, viajo de golpe dos décadas después y es hoy, pero me siento que estoy en 1999 y que tengo 16 años, estoy con mis hermanos y ando escribiendo poemas asmáticos y anémicos, no porque estaban enfermos sino porque eran raquíticos, bocetos de lo que yo pensaba que era el amor. Que lindo era ser tan boludo.
Hoy caminé por la ciudad de la furia y no es la misma ciudad de 1999. Hoy no conseguí esos pasteles de manzana ni a Jonathan Senesi. Trabajé como nunca soñé porque trabajo con stress pero bueno, hay que construir un país porque barco parado no paga flete. Pero que tremendo es caminar por ahí y de repente Blink 182 tome control del dispositivo móvil como si mi iPhone fuese Linda Blair y que eso mismo me haya dibujado una sonrisa y de ahí, un viaje de vuelta a dos décadas atrás.
Y vivo en esa cuerda floja entre la juventud y las cicatrices que dejan los que se te fueron, los amores imposibles, el destierro, los divorcios, los sueños que mueren y resucitan, entre el caerme y levantarme, entre preinfartos y las ganas de vivir. Y creo que ahora sí aprendí, con esos sueños de 1999 y con las construcciones que llevo hasta el 2019.
Hoy es 23 de agosto de 2019 pero quiero que sea 1999 para poder hacer todo de nuevo, hasta los errores. Porque al menos tenía sueños boludos e ingenuos, pero eran míos. Los de hoy tienen influencias externas y tienen el glorioso pero viciado instinto de supervivencia. Al menos tengo el mismo banquito en el parque de mis recuerdos, ahora me siento bebiendo mate y veo a mis recuerdos jugar bajo un clemente sol. Que lindo era jugar como niño!
Acepto mi rol de Indiana Jones del subdesarrollo (una forma elegante para no decir la palabra "trucho") y recoger las enseñanzas que están por ahí. Hay días que siento que mi juventud eran las Torres Gemelas y la crueldad del mundo fueron los terroristas de turno. Pero también aprendí que puedo ser una bomba, pero no de las terroristas sino de las que mandan todo a la mierda y rediseñan su propio mundo después del caos. Porque aprendí que todo lo que termina, volverá a empezar, tanto lo bueno como lo malo. Mas nos vale que plantemos lo bueno para cosechar libertad.
La última canción de Enema Of The State de los Blink 182 (de 1999) se despide con un I Time Bomb y justamente le deseo eso a ustedes que me leen como me lo deseo a diario, activemos esa bomba.